DescubriendoRosario Domingo, 05 de Julio de 2020


Ubicación:

San Luis 470

2001: Edificio Altamira

Arquitecto: Rafael Iglesia

En un objeto lógico cada parte depende de la precedente. Se establece una cierta secuencia en cuanto parte de la lógica. Sin embargo, un objeto racional es algo donde en cada momento hay que tomar una decisión lógica, es algo acerca de lo que reflexionar. En una secuencia lógica no existe reflexión, es un modo de no pensar, es “irracional”.

A propósito de esto, Deleuze hace una distinción entre el Ajedrez y el Go que me parece interesante para pensar ciertos aspectos de nuestro quehacer. Diría que en una arquitectura codificada todos sus elementos tienen una naturaleza interna o propiedades intrínsecas que les hacen ser tales. Es decir, una ventana es siempre una ventana, una puerta es una puerta, una columna, una columna, una viga una viga. Tienen roles y movimientos definidos. Cada uno de ellos es un sujeto de enunciado dotado de un significado relativo, y estos significados relativos se combinan en un sujeto de enunciación. Así lo entendía el movimiento moderno, el que exigía que todo fuera legible, incluso didáctico. Bajo esta exigencia, los elementos arquitectónicos se disuelven detrás de su función. No vemos la viga sino lo que ésta sostiene, su “trabajo” (un trabajo a domicilio). El movimiento moderno instituyó un lenguaje que es pura comunicabilidad, pura legibilidad, no sólo en lo estructural ya que su espacio es un espacio de legibilidad detallada (si se quiere un panóptico más sofisticado).

En mi edificio, busco que suceda lo contrario. Lo que trato de poner en juego no son estos elementos, sino las vigas tratadas como simples unidades cuya función es anónima, colectiva y de tercera persona (como las fichas del Go, iguales entre sí, diferentes en relación al lugar que ocupan en el espacio). Las vigas aquí son elementos no subjetivados que no tienen propiedades intrínsecas sino de situación: pueden ser muro, ventana, puerta. Eventualmente, “actuarán” trabajando como sostén y sus roles dependerán del lugar que ocupe en el espacio. Esta insistente viga se desplaza construyendo, destruyendo, bordeando, subiendo bajando, soportando, deteniéndose, desplegándose, ausentándose y desapareciendo cuando menos se lo espera, sin alterar la unidad. En “la obra”, la viga puede ser el héroe o el mayordomo, apareciendo y desapareciendo sólo cuando son necesarios para que se cumpla el destino.

Rafael Iglesia.

Ficha técnica:
Nombre de la obra: Edificio calle San Luis 470
Arquitectos colaboradores: Andrés Lombardo, Mariano Fiorentini
Ubicación: San Luis 470, Rosario
Cliente: Conystar SRL
Cálculo estructural: Ing. Bollero e Ing.Campodónico
Empresa Constructora: Conystar SRL
Materialidad: Hormigón
Superficie terreno: 147 m2
Superficie construida: 1.180 m2
Año proyecto: 1998-1999
Año construcción: 2000-2001
Créditos fotográficos: Gustavo Frittegotto

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